viernes, 21 de septiembre de 2012

VENTANA DE SOCORRO

La seguridad era algo muy importante en su vida, en este caso se centró en colocarse junto a la ventana de socorro de aquel autobús donde pasaría más de 8 horas de su vida. La ruta nocturna que atravesaba medio país era una buena opción para no perder un día viajando y eso era lo que le había convencido, ya que era capaz de dormirse en cualquier circunstancia. Una vez, de pequeño, se quedó dormido en mitad de un partido de fútbol en el que era el portero, fue el final de su carrera.

Al principio del viaje se encontraba inquieto, pero pensar que el conductor hacía esa ruta a menudo le tranquilizó y consiguió cerrar los ojos poco a poco hasta que se quedó dormido. A los pocos minutos se despertó cuando en el autobús se encendieron las luces para recoger al resto del pasaje en un pueblo cercano. Una chica morena, de pelo rizado y ojos marrones brillantes se dirigió hacia él y tras saludarle se sentó a su lado. Él le ofreció su sitio por ser gentil y porque en realidad su billete era de pasillo, pero la chica lo rechazó con amabilidad y le dijo que prefería pasillo, se sentía más segura.


A pesar de los nervios iniciales para intentar entablar alguna conversación insustancial ambos decidieron coger el sueño con fuerza y al poco tiempo se encontraron durmiendo. Un par de curvas hicieron que sus cabezas se tambaleasen y ella acabó sobre su hombro... ambos se dieron cuenta pero pensaron que el otro no se había percatado. Este pensamiento común les unió en cierto modo y terminó facilitando una postura de comodidad de la cabeza de ella sobre el hombro de él y la cabeza de él apoyada en la cabeza de ella.

Dos horas más tarde, cuando el conductor detuvo el vehículo para la parada pertinente, los dos se ruborizaron al mirarse, pero el paso de los minutos hizo que la situación acabase en carcajadas y bromas. Cuando volvieron a subir ya no habían conversaciones insustanciales, la unión de sus cabezas en el anterior trayecto había hecho que todo fuese más natural. Él le pidió repetir postura y ella le dio un beso de buenas noches en la mejilla, ambos tardaron en dormirse con la sonrisa en los labios...

Cuando abrió los ojos, el blanco de la habitación le deslumbró. Su madre se lanzó a abrazarle y su padre entró corriendo al escuchar las voces de alegría. Se miró los brazos entubados y entendió que algo había fallado, las lágrimas bañadas en miedo le desbordaron. No sabía que decir, no articulaba palabras. Le explicaron que el autobús donde viajaba sufrió un accidente al salirse en una curva y que había tenido la suerte de sentarse en una de las ventanas de socorro que le hizo salir despedido del autobús sin ser aplastado.

Justo cuando iba a preguntar por el resto de supervivientes, justo cuando iba a preguntar por ella, se abrió la puerta y pudo ver sus ojos brillantes que le miraban con amor, con agradecimiento. Ambos se debían la vida.

Pocos segundos antes de que el conductor diera una cabezada, debido a la sobrecarga de trabajo. Él la rodeó a ella con su brazo y ella le correspondió. Abrazados salieron disparados por la ventana de socorro y él amortiguó la caída con su cuerpo. Ella le mantuvo con vida y avisó a las ambulancias. La mujer que le atendió les tranquilizó les dijo que no se preocuparan que ella estaba allí para salvar al mundo.

DR. BARNEKOW

1 comentario:

  1. Andrelo...con este relato dejas claro que entre los superheroes y el amor...prefieres el amor...o mejor dicho...prefieres que una superheroína te salve? En cualquier caso, me gusta leer estas historias interconectadas...Enhorabuena!

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